Madrid.  Miércoles, 4 de febrero de 2009
 
 

 "Alcalá por los aires": Historia del polvorín

 
 

El año de 1947, dentro de la posguerra, resultaría un año crucial para la vida española, y particularmente para la alcalaína, ya que la ciudad vivió el mayor desastre hasta ahora sufrido, y que todavía algún puñado de alcalaínos guardan en la retina de sus ojos, la explosión del polvorín "A".

España aislada políticamente por las democracias tras el fin de la II Guerra Mundial, había encontrado su salida a las restricciones y cupones de racionamiento en la Argentina de Perón, ese mismo año durante el mes de junio, su esposa Eva Duarte de Perón recorrió el territorio español, siendo agasajada fastuosamente por el régimen, no en vano estaban llegando las primeras toneladas de carne, trigo y otros bienes de primera necesidad con que paliar las carencias de los españoles.

Además ese verano de 1947 el general Franco se perpetuaba en el poder al convocar un referéndum para aprobar la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado. Disposición en la que había estado trabajando Carrero Blanco durante un año, para presentarla a la Comunidad Internacional como un plebiscito que fortaleciera el régimen.

Como era de esperar fue muy alta la participación al tener que presentar los trabajadores en las empresas un justificante del voto si querían cobrar su salario.

Pero ese verano de 1947 iba a estar salpicado por diferentes y sangrientas noticias, la más sobresaliente la explosión del arsenal de Cádiz en la noche del 18 de agosto de 1947 que provocó la mayor catástrofe en España en la década de los 40. La otra especial el 28 de agosto cuando el torero Manuel Rodríguez "Manolete" fallece en la enfermería de la plaza de toros de Linares, a consecuencia de la grave herida que le causó el toro Islero de la ganadería de Miura en el triangulo de Escarpa.

Alcalá de Henares, ciudad agrícola, donde la industria de la cerámica daba trabajo a un buen número de obreros, no permanecía al margen del desarrollo que los acontecimientos iban marcando la vida española, en peluquerías, tabernas y plazas, en los corrillos de las comadres, se comentaba los hechos de actualidad, el privilegiado que poseía un sintonizador de radio se constituía en verdadero erudito en cualquier tertulia. En Alcalá las "cosas de casa" llegaban de la información que ofrecía el Periódico de Alcalá, que había visto la luz el 1 de marzo de ese año.

El Ayuntamiento Complutense, había estado todo el año preparando la visita del Jefe del Estado a la ciudad, que se preveía para el 10 de octubre, como así se produjo, para conmemorar el cuarto centenario del nacimiento de Cervantes.

Por aquél entonces Lucas del Campo ocupaba la alcaldía de Alcalá, quien ya había ocupado el cargo entre 1923 y 1926 durante el gobierno del General Primo de Rivera

Pero lo que nadie podía preveer fue el terrible suceso que iba a tener lugar en la noche del 6 de septiembre. Cuando poco antes de las diez de la noche, cuál volcán inactivo, el polvorín situado junto al río, en el terreno que ahora ocupan las instalaciones municipales de recogida de animales, saltó por los aires.

Los alcalaínos salieron a la calle, en su memoria estaban los acontecimientos que días antes habían convertido a España de luto por la explosión del arsenal gaditano.

La terrible explosión, iluminó el cielo, cascotes, piedras y polvo cubrieron la ciudad, la mayoría de los cristales saltaron de sus emplazamientos y del lugar no quedaron ni los cimientos, llevándose de paso, la fábrica de "Río Cerámica", un ventorro situado junto al río, así como varias casas cercanas y una parte medieval del Zulema, que por su estructura de piedra aguantó en parte la explosión, siendo la parte más dañada la superior, pudiéndose cruzar a pie.

Posteriormente fue demolido y aprovechadas sus piedras para construir el puente actual.

El balance de muertos ascendió a una cifra cercana a los 16, todos los soldados de guarnición en el polvorín, así como los obreros de Río Cerámica. Una treintena de heridos fueron asistidos en el Teatro Salón Cervantes, habilitado como hospital de primeros auxilios, toda vez que disponía de grupo electrógeno propio y el dispensario de la Cruz Roja. Como consecuencia de la explosión Alcalá se había quedado sin luz.

Pronto se movilizaron todas las fuerzas del ejército de los cuarteles alcalaínos, así como la población, tratando de encontrar entre las ruinas supervivientes.

Por aquel entonces ocupaba la alcaldía Félix Huerta Álvarez de Lara, ya que el titular Lucas del Campo estaba de viaje.

Según consta en el Archivo Municipal del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, el alcalde en funciones Félix Huerta y Álvarez de Lara, envió un telegrama al Gobernador Civil de Madrid comunicándole el terrible suceso

Confirmándole conferencias telefónicas, tengo el sentimiento de comunicar a V.E. que sobre las veintiuna cuarenta y cinco horas día de ayer, explotó polvorín Zulema. Realizadas operaciones salvamento colaboración Autoridad Militar y Eclesiástica hasta el momento que telegrafío número de victimas son siguiente: muertos diez, heridos graves cinco, leves treinta y tres. Daños materiales industria "Río Cerámica" destruida por completo donde se supone hay más victimas, un Ventorro y tres casas de campo. Dicho polvorín dista aproximadamente de la Ciudad dos kilómetros. Mayoría de heridos leves son consecuencia rotura de cristales. Por escrito amplío detalles y nombres víctimas. Salúdole. Alcalá de Henares 7 Septiembre de 1947. El Alcalde.

Como se puede leer en el texto del telegrama, d. Félix Huerta alude a la explosión del polvorín Zulema.

En este aspecto, en diferentes fuentes consultadas por alcaladigital se cita que la explosión tuvo lugar en los polvorines A y B, situados cerca del puente Zulema.

Púes bien, esta inexactitud histórica ha sido comprobada por alcaladigital sobre el terreno.

Con la inestimable colaboración de Javier Rubio, de "Ecologistas en Acción" que ha puesto una llamada de atención sobre la destrucción del patrimonio que todavía hoy en día existe procedente de nuestra pasada Guerra Civil y que está en condiciones de poder rehabilitarse, hemos tenido acceso a la información sobre las características del polvorín "B".

En este aspecto Javier Rubio, ha identificado una boca con arco de mediopunto en la parte izquierda de la subida al Zulema, antigua carretera de Loeches, como una parte final de uno de los túneles. Los datos que tiene sobre la construcción del mismo son los siguientes:

El presupuesto está fechado el 15 de enero de 1938, por la Comandancia General de Ingenieros del Ejército del Centro, asigna una cantidad de 76.373 pesetas con 64 céntimos "para la construcción de un túnel-depósito en la Cuesta Zulema, de Alcalá de Henares"

El depósito-polvorín se sitúa en una antigua cantera a cielo abierto, en la carretera de Alcalá a Loeches. El túnel está formado por dos galerías: una principal de 35 m. de longitud y otra lateral de 10 m. La sección está compuesta por un semicírculo de 8 m. de diámetro, y una porción regular (una especie de zócalo) de 0,40 m- de altura. En los primeros seis metros de túnel, la parte rectangular del zócalo, en vez de ser de 0,40 es de 1,50 m. para establecer un muelle de carga y descarga de camiones.

Todo el túnel se reviste de una bóveda de Hormigón de 0,40 m. de espesor uniforme. La ventilación se consigue por instalación de doble tubo, de 0,20 m. de sección, realizados en Uralita. Parten del fondo de ambas galerías y se encuentran en una caja de empalme en la intersección de ambas. De ahí, hacia el exterior, siendo forzada la circulación del aire por aspirador (así se denomina en la memoria).

También disponía de recursos anti-incendios, mediante lo que denominan "un sistema semi-automático". "La instalación se compone de un gasógeno situado puertas afuera del Depósito y de una tubería inferior con ramificación cada 10 m. Producido el gas ácido-carbónico, se establecen tantas cortinas de gas, como ramificaciones lleva la instalación".

En el informe se citan las puertas que cierran el depósito: dos hojas de 0,10 m. de espesor. Que se construyó anejo un refugio contra ataques aéreos, de 29 m de superficie (la segunda boca de entrada, tapada por derrumbes); un camino de acceso de 238 metros de longitud y, para el cuerpo de guardia y encargado del Depósito, tres departamentos que no detallan, indicando solo que son "con capacidad suficiente para la necesidad a que se los destina".

Con estos datos solo había que inspeccionar sobre el terreno la veracidad de los mismos.

El lugar con el paso de los años se ha convertido en un auténtico vertedero, sin que ninguna autoridad municipal tuviese el mínimo interés por darlo a conocer, y conservarlo.

Desde la carretera del Zulema se puede comprobar el recinto vallado, justo detrás del cementerio-jardín. Al fondo detrás de unos restos de palés y de material de construcción se puede observar el arco de medio punto que da acceso al polvorín.

El Ayuntamiento de Alcalá recientemente valló el perímetro de la zona, dejándola aneja al vaso del vertedero, aunque la valla por diferentes puntos ha sido quebrada y cortada.

El lugar merece un especial interés para recuperar la memoria, ya que es de suponer que el polvorín que estalló, realizado en las mismas fechas, tenía una construcción similar.

A la vista se puede apreciar que el espacio se puede recuperar perfectamente y servir para infinidad de actividades entre ellas se podría efectuar un museo sobre la guerra civil en Alcalá, sin revanchismos, simplemente para recuperar un patrimonio que nos pertenece y que si no se evita puede quedar sepultado por los derrumbes y por el propio vertedero.

Volviendo a la explosión del polvorín "A", el 18 de septiembre tuvo lugar el funeral por las víctimas en la Iglesia de los Jesuitas, el pueblo se volcó con las mismas y por aportación popular se alcanzó la cifra de 100.306,82 pesetas-

En cuanto a las causas de la explosión, es algo que hoy todavía se desconoce, existen diferentes hipótesis, lo que sí escierto es que los mandos militares encargados de la investigación en su primer informe aludían a causas fortuitas, El hecho fue aprovechado por el régimen para detener y condenar a "presuntos culpables", pero eso ya es otra historia.

Ignacio Sánchez

 

 
 
 

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